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El primero de Octubre de 1996, fallecía Miguel Iglesias y junto con él se marchaba un verdadero “hombre de rugby”, uno de los referentes más importantes en la historia de SIC.

“El Negro” representaba el prototipo de hombre-jugador-entrenador de rugby, en donde convivían la humildad, la generosidad, la honestidad y la franqueza en el trato.

Bajo esa aureola de líder que siempre derrochaba, y su presencia y estampa siempre imponentes, generaba confianza y convencimiento. Así, sus palabras y conceptos eran verdades irrefutables y sus frases, ejemplos.

Transmitió con enorme generosidad todos sus conocimientos, pero por sobre todo, inculcó en sus dirigidos los más altos valores formando para la sociedad “personas de bien” mas allá del juego.

Para quienes han logrado dejar una huella en su vida, el tiempo nunca será cómplice del olvido y sus enseñanzas estarán por siempre entre nosotros. Quienes transitamos el camino del rugby, no podemos desoír sus enseñanzas ni dejar de recordar su mensaje.

Vaya desde este espacio, nuestro sincero homenaje y reconocimiento a este extraordinario hombre de rugby. (Sebastián Perasso)


DECLARACIONES


EMILIO PERASSO


-“El pasado primero de Octubre todos nosotros, el San Isidro Club, nuestro Rugby, el ambiente en general fue‚ duramente golpeado”.

-“En un instante ese verdadero “Cruzado” del Rugby que encarnó Miguel Iglesias fue arrancado del seno de su familia y del escenario de nuestro juego”.

-“La desaparición de un hombre de sus quilates constituye sin duda una gran perdida.
Durante treinta años estuve ligado con él”.

-“Lo conocí en cuarta división en 1966. Llegamos a jugar juntos algunos partidos en el equipo superior, fuí uno de sus coaches en Primera División y en el Seleccionado Nacional, equipos de los cuales llegó a ser su Capitán y más tarde entrene junto a él en el Club y en el Seleccionado de Buenos Aires”.

-“Compartimos enormes experiencias, grandes alegrías, éxitos, hazañas y también duros golpes y frustraciones e incluso discrepancias, formando parte de un grupo que durante muchos años recorrió junto y con un mismo enfoque y actitud la gran aventura del Rugby, que es decir el camino de la vida misma”.

-“Fueron treinta años en que tuve la suerte de estar cerca de un apasionado del juego, de alguien que lo vivió con una entrega y fanatismo sin parangón y que por otra parte nunca evitó dar su opinión sobre los problemas que presenta el deporte”.

-“Como jugador y Capitán, compañeros y rivales siempre lo respetaron y admiraron su juego, su entrega y grado de compromiso y creyeron en él”.

-“Lo mismo ocurrió cuando fue entrenador y colaborador de distintos equipos a los que siempre estuvo dispuesto a brindar su aporte, incluido nuestro equipo nacional”.

-“Pero tal vez lo notable fue que cuando jugaba, hablaba o dirigía una práctica encarnaba el espíritu del juego y el Rugby mismo parecía creer en él”.

-“Sin duda “EL NEGRO” ha dejado una profunda huella en el Club y en el juego, ha enriquecido su historia y tradiciones, y seguramente el mejor homenaje y reconocimiento que le podemos brindar es hacer realidad su mensaje de:

“TOMAR EL COMPROMISO, DAR TODO y SÓLO SUBORDINARNOS AL JUEGO”.


ELISEO BRANCA


-“Un apasionado del rugby .Vivía para y por el rugby de su club, un guerrero adentro de la cancha, y una gran persona. Fue una de las pirámides del SIC”


ESTANISLAO CORRAL


-“Me pidieron que escriba algunas líneas del Negro Iglesias… Podría escribir hojas y hojas opinando de su trayectoria brillante, de que representó para el SIC, que le aportó a los Pumas”.

-“Lo cierto es que todo eso ya se ha escrito, quedó registrado en videos o bien es conocido.
Por eso, prefiero contar algunas historias que me relacionan a el de forma directa, personal…”

-“Mi primer contacto con el Negro, no fue bueno ni muy agradable que digamos. Corría ya la primavera de 1981, terminando la temporada. Acabábamos de terminar nuestro partido de 5ta División y estábamos por bañarnos en el vestuario, muertos de cansancio… En eso entra un entrenador de la 4ta y nos dice que se les había enfermado un jugador y que necesitaba un segunda línea nuestro para cubrir el puesto en el equipo…”

-“Y allí partió nuestro 2da línea a jugar su segundo partido del día. Todo el resto de nosotros, adolescentes de 16 años al fin, comenzamos con las cargadas a nuestro amigo que iba a tener que duplicar su esfuerzo”. Claro, tuvimos la desgracia (o el privilegio) de que justo en ese momento el Negro entraba al vestuario para ir al baño y nos escuchó…. Para qué!! Se nos vino al humo al instante y después de una parva de gritos y algunos insultos, nos dijo “muchachos, ponerse la camiseta del SIC es el más grande honor que podemos tener… SIEMPRE. Y el que no lo entienda así, no merece ponerse esta camiseta, ojalá lo entiendan ya que así es como se vive este juego”.

-“Obviamente, siguió un silencio sepulcral, cambiarnos en silencio y a casa calladitos…
El segundo capítulo fue unos días después… Yo estaba en la parada del 371 en Blanco Encalada y José Ingenieros, muy cerca de casa esperando el bondi para ir a entrenamiento, cuando lo veo acercarse en su auto… Para, baja la ventana y me dice: “Vas al SIC? Vamos subí que te llevo”.

-“Después del episodio aquel, créanme que tenía miedo de subirme, pero lo hice. Comenzamos a andar y de pronto me mira y me dice: “Che… Tengo que pedirte disculpas por lo del otro día… La verdad que los gritos y los insultos estuvieron de más. Perdón por eso” hizo una pausa y terminó “Pero todo lo que les dije después es rigurosamente cierto”. Y lo era. Un maestro el tipo!”.

-“Aún en el error, en ese encuentro inicial, me dio dos lecciones… Es de buena gente pedir disculpas si corresponde, sin importar a quién (el un prócer del SIC a un salame de 16 años como yo) y como se vive el ponerse la camiseta de tu club”.

-“Años después, el Negro entrenaba la Menores de 19 de la camada de mi hermano la Chancha (Matías) Corral. La Chancha acababa de llegar de ganar el Mundial Juvenil de la FIRA con los Pumitas y con los humos algo subidos, le hizo al Negro un planteo cuyo detalle no viene al caso, respecto a que no quería jugar de pilar… El Negro lo mando de la A a la D…”

-“Y lo tuvo unos meses aprendiendo de humildad. Con el tiempo, Matías fue Puma, jugó el Mundial de 1995 en Sudáfrica y fue nombrado junto con Federico Méndez y Pato Noriega como la mejor primera línea del mundial e incluido en el dream team. Algo le debe al Negro sin dudas…”

-“Y va una más… Yo estaba jugando en intermedia y nos entrenaba el Negro. Todos los Jueves, al final del entrenamiento teníamos la clásica (y entrañable) práctica de scrum primera vs intermedia a cargo obviamente del Veco Villegas. El Negro había pactado un horario, 21:30, hora a la cual nuestro pack estaba listo y con los botines puestos Esperando. La primera seguía haciendo pasadas de contacto, una, dos, tres… Y nosotros esperábamos… Pasaron unos minutos mas y el Negro, rojo de indignación nos mira y nos dice: “Nosotros no somos sparring de nadie, váyanse a bañar”… Nos miramos atónitos… “Negro, es la Primera”, dijo alguien… “Váyanse a bañar carajo!” contestó el Negro. Seguramente la charla privada entre el Veco y el Negro no debe haber sido muy calmada.”

-“Días después, le pedí que me explicara que había sido aquello… El Negro me miró como pensando que después de tantos años, todavía yo no entendía nada. Me miró, resopló y me dijo: “Mirá Bruto, es una cuestión de respeto. Ustedes son el 2do equipo del club.

-“Es un honor gigante pertenecer a él y montones de jugadores jamás llegan a integrarlo. Y yo tengo que defender ese honor y enseñarles a ustedes a creérsela en el buen sentido y a hacerse respetar.” Y después agregó: ”Porque si no, como generamos jugadores con el amor propio y el orgullo que se necesita para ponerse la camiseta de la Primera División de este club”

-“Ustedes tienen que ganarse ese lugar y para eso, necesitan de ese amor propio”. Se equivocó con lo que hizo? Tal vez. O tal vez no tanto, al menos a mí me marcó a fuego algunos conceptos.”

-“Ese era el Negro… Un huracán pasional, un tipo de convicciones profundas las que defendía a morir, a veces hasta en el error, pero genuinamente. Es decir, tipos de los que hacen falta”.

-“Y para mí un gran maestro del que aprendí muchas cosas, aun cuando como les relaté, empezamos para atrás”.


TACHO DE VEDIA “LA SANGRE ERA TODA MÍA”


-“Vino a mi mente un partido que en qué el Negro venía volvía a jugar después de una lesión en la rodilla. Ocupó mi lugar en el equipo y yo pasé de segunda línea. En el camino hacia la cancha, a la altura de la pérgola (SIC) me dijo:”Te quiero decir algo, vos sos mucho mejor que yo y podés jugar de cualquier cosa, yo soy un bagallo que puede jugar únicamente de ala”. No era ningún bagallo, fue una falsa modestia”.

Otra charla de ambos pero en casa del Negro Iglesias.

-“Ambos despidiéndose….”esta vez me dijo el Negro con una sonrisa: Siempre vas a ser mi suplente, cuando yo entrene la Primera, vos vas a entrenar la Intermedia, y cuando yo entrene a los Pumas, vos vas a entrenar la Primera. Me lo decía a carcajadas….sentí un gran alivio poder haber concretado ese encuentro, donde además conocí el Whisky”.


SANTIAGO GARCÍA LANZA


-“Que decir del Negro…. Me marco a fuego,me enseño que el rugby es el juego del respeto. A respetar al rival, al referee a aguantar deslealtades muy parecido a vivir la vida,me dio auto confianza, me hizo creer en mi y llegar a lugares que nunca pensé que llegaría…””A contestar una piña con un try, con un tackle determinante ;a meterle un maul y aterrizar en el in-goal rival”.

-“A ser hombre ante las adversidades, que en ese momento ni las pensaba, pero vinieron en abundancia y las recibí preparado, en parte gracias a él”.

-“A entrenar a cara de perro, con seriedad casi militar, tan necesaria en estos días de tantas distracciones, me hizo ganador; nunca olvidare su frase de cabecera; “uno va al baile y se lleva a la reina”.(Lo hice.)

-“Nunca olvidaré nuestras comidas de lo viernes en tu casa, con tanto consejo único,me enseñaste a vivir la vida y muchas veces te vi como un 2do padre, me dolió mucho tu partida tan temprana, me acuerdo que llegué entre los 1ros a tu casa con tu final inexplicable…”

-“Sólo espero, poder enseñar el 10% de todo lo que aprendí de vos…”


TANO LOFREDA


-“Sobre el Negro, te digo que fue uno de los referentes más importantes del SIC”.

-“Jugador, Capitán y luego entrenador, tenía una enorme ascendencia sobre el resto de los jugadores no sólo por su pasión y emoción en cuanto a su capacidad de transmisión y comunicacion, sino sobretodo por su ejemplo”.

-“Su característica más saliente creo que fue hacer las cosas al máximo de sus posibilidades, y eso es justamente lo que nuestra cultura del juego pretende y busca en las personas, más allá de la actividad que desarrolles o efectúes.Y todo eso lo trasladó a los lugares donde le tocó estar, club y seleccionados en distintos roles”.

-“Como agresivo y comprometido tercera línea fue siempre un incansable trabajador, con un tackle y una potencia demoledora era capaz de penetrar cualquier defensa”.

-“Lamento que nos haya dejado tan joven, ya que podría decirse que todavía tenía mucho que dar y enseñar como “maestro”, uno de sus últimos roles que pudimos disfrutar quienes lo conocimos”.


JUAN JOSÉ ANGELILLO


Al Negro le decían Furia, el Furia Iglesias.

La palabra furia suena mal. Lo entiendo. Iracundia, exaltación, desmesura. La furia del huracán.

El rugby necesita de quienes lo practican, además de destrezas físicas y técnicas, destrezas de la mente y del espíritu, actitudes.

En sintonía con esa realidad, la furia representa, vehemencia, garra, pasión, locura, ir para adelante, entrega, compromiso, por lo que es un rasgo extraordinario.
Compartí con él casi toda mi vida. Por eso lo observé o me relacioné en diferentes momentos de la mía. Tres miradas. La del jugador infantil, la del jugador juvenil y la del jugador de la primera.

El jugador infantil

Mi vida y la de mi familia, están relacionadas al SIC y al rugby casi como en una simbiosis. El SIC fue el espacio, y el rugby una forma de cultura, donde mis padres nos criaron.
La primera división siempre representa la identidad de los clubes.

Para mí de niño sus jugadores eran como los héroes que la actuaban. La mirada de un niño observa el afuera desde su dimensión y todo le parece enorme.

El equipo del SIC de los 70 era eso, la enormidad de haber podido poner al club en el primer plano, revolucionando el rugby Argentino. Fueron años de gloria y épica, torneos, resultados internacionales, la constitución de algo como un equipo invencible.

El Negro fue, en parte de esta historia, el capitán de ese equipo. Y como el equipo representa al club entero y el capitán representa al equipo, él representó al club y su transformación mística. Fue en su tiempo una figura descollante.

Jugaba de Ala, estatura media, 1,83 y 90 y pico de kilos de peso, muy fuerte de arriba, con una caja torácica y un pecho ancho y profundo, piernas fibrosas y de una potencia explosiva para el arranque. Dúctil sin ser habilidoso. Tenaz y competitivo.
El Negro tenía una piel oscura, marrón, brillaba.

En cuanto había sol, brillaba su negritud, y se agregaba dignidad. Como un rey africano. Un guerrero. Jugaba con barba candado, era la época donde esa era la moda. Siempre impecable, en la pulcritud de sus medias, pantalón y camiseta, los blancos en contaste con su negro, relucían.

Encabezaba la hilera de los jugadores que venía tronando sus tapones de aluminio contra el patio por donde tenían que pasar para entrar a la cancha con la pelota agarrada con pasión con el brazo derecho y arriba, bien contra el pecho, lo más cerca posible del corazón.

El jugador juvenil

El se retiró mientras yo crecía, empezó a entrenar divisiones juveniles y nos encontramos en menores de 20.

La conexión fue instantánea, vibrábamos una “locura” similar y nos entendimos perfectamente desde el primer momento.
En parte, el modo en como lo había idealizado, se materializó. Él representaba en vivo y en directo, casi todo lo que en mis fantasías infantiles yo había imaginado.

El arquetipo se volvió persona sin perder atributos. Incluso su humanidad, su lado frágil, sus defectos y conflictos, aparecieron para que de la admiración pudiera pasar al afecto. Lo perfecto no es humano y por tanto no es amable. El Negro no era perfecto, era humano y así, para mí como entrenador, tutor, ejemplo a seguir en lo deportivo y adorable.

En su rol de entrenador, descubrí y me deslumbró, su forma de comunicarse, su voz, su cadencia musical, pero también guerrera, su mirada.
Las pausas en sus charlas con su puño en alto, como una batuta que reforzaba la sintonía de sus discursos. Mirada, Balanceos, vozarrón, pero jamás un grito, tono y su brazo con su puño como ariete que explicaba y alentaba para ir para adelante. Ir para adelante. Eso. Ir para adelante. Y recto, derecho, sin dar vueltas, de frente, profundo y acompañados, juntos.

Me di cuenta que le gustaba como jugaba y su mirada aprobadora fue para mí clave en cuanto a la autoconfianza. Si él cree que soy bueno, capaz que soy bueno.

Nos trataba como si fuésemos la primera, así su entrega, así su exigencia. Como si quisiera más. Unos años más adelante entendería qué.

El jugador de primera

En el año 1993 finalmente en Negro agarró la primera, fue un proceso de 3 o cuarto años hasta que se concretó.

Su temperamento, en algún sentido interpretado como desmesurado, había generado algunas trabas. Ese año además el Tano Loffreda decide dejar de ser capitán y en la elección soy elegido yo, uno de los momentos más felices de mi vida.

Nos volvimos a encontrar, ahora él debutando como entrenador de la primera y yo como capitán.
Habían pasado muchos años, éramos los mismos y otros, más maduros, más serenos, igual de locos pero civilizados.

A lo que ya conocía de él como entrenador juvenil, ahora apareció la inteligencia. A su capacidad para liderar carismáticamente, a influir con su personalidad y su olímpica autoridad, le agregó sofisticación táctica, visión del juego, capacidad de análisis y trabajo en equipo.

Conformó esos años junto con Juanjo Barceló y el Gringo Perasso un sólido grupo, que había generado desde algunas diferencias una dinámica para potenciar sus personales mejores cualidades, extraordinaria. Fueron, juntos, un ejemplo de cómo se trabaja en equipo.

Ese mismo año, a pesar de empezar perdiendo los 3 primeros partidos, salimos campeones del torneo de Buenos Aires y del primer torneo Argentino de clubes.
Finalmente, el Negro estaba en donde él quería y en camino para más. Seleccionados provinciales y seguramente en el futuro probablemente Los Pumas, capacidad le sobraba.

Miguel fue para mí la lección hecha persona de la búsqueda para ubicar una pasión, su furia, en un contexto diferente al de una cancha de rugby, en la cancha es más fácil que en la vida, de pelear por contenerse, sin perderse a sí mismo.

“El buen capitán no dice vayan, dice vengan”, así vivió y jugó su destino en su vida como deportista y hombre de rugby.

Murió joven, nunca me voy a olvidar como me enteré. Una tristeza desgarradora vibraba en su casa con su mujer y sus hijos. Nunca me voy a olvidar.

Muchas veces cuando quería hablar a solas invitaba a tomar unos mates a su casa. Me hacía gracia porque no tomo mate, pero iba a tomar mate con él.

El adoraba a su familia, adoraba a sus hijos. Hablaba de ellos de una manera honda y sincera. No debe haber sido fácil convivir con su descomunal energía, me consta que se esforzaba, con la vocación de hacer el bien de un niño bueno.

Su hija Sol, acaba de ser nombrada Gerente General de la Unión Argentina de Rugby, no hay mejor manera de concluir con este relato que ese hecho, creo que lo completa y lo deja abierto.


RAMIRO MARTÍNEZ FRUGONI


(Anécdota)

Estábamos jugando un partido contra Regatas de Bella Vista en la Intermedia, el Negro seguía todo, las Pre, Juveniles.

– Yo tenía un defecto que para hacer fuerza bajaba el culo para empujar, y perdía el segunda línea, me pasa eso y nos meten un Tryscrum, al toque le hacemos nosotros un Tryscrum, teníamos nosotros superioridad, justamente fue el Try de ellos fue por un error mío.

– El Negro cada vez que teníamos práctica de Scrum, y estaba junto a Diego Cash, Angelillo, todo el tiempo me la hacia recordar y él decía; “Frugoni baja el culo y Tryscrum de Bella Vista”.

– Después me acuerdo que cuando volví del Colegio Militar, yo jugaba de Segunda Línea, y el Negro ya quería que juegue de Pilar Derecho, junto a otro amigo Gómez Coba que era un compañero y amigo los dos jugábamos bien los tres puestos de la primera línea, y sin que ellos nos dijeran nada nos cambiábamos de lugar para jugar más cómodos, después me pasaba yo de izquierdo y mi amigo de derecho.

– El Negro era un tipo que estaba al tanto de todo, además de conocimiento técnico, te mandaba a la guerra con un cuchillo y vos ibas. Tenía un liderazgo y un poder de convencimiento increíble, siempre te convencía, era un grande.


VIDEOS PARA DISFRUTAR


Scrum Parte 1

Scrum Parte 2



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