Les Chroniques de Black is Back

| Les Chroniques de Black is Back | El Sustometro a cien ! | Vol.1

Este año, todo ha cambiado.

En primer lugar, he empezado la primaria. Se acabó el parvulario. Eso era cuando era pequeño. Papá siempre me decía: « Si haces el payaso, acabarás repitiendo ». Pero eso es mentira, nunca nadie ha repetido en el parvulario de mi escuela. Y además, yo no sé lo que significa  eso de hacer el payaso.

Y lo más importante, este año he empezado a jugar al rugby. Mamá no quería, la abuelita dijo: «Vaya, otro más», el abuelito dijo que ya tenía edad suficiente. Papá dijo: « No, no, a ver, no hay que influenciarlo. Aunque, bueno, objetivamente, el rugby es, sin duda, mucho mejor que cualquier otro deporte. Además, allí conocemos a todo el mundo, estará bien acompañado, y de todos modos, se nota que ha nacido para eso. Claro que se nota. Jugará de delantero o tres cuartos, donde quiera, pero no hay que influenciarle… practicará el deporte que quiera, sobre todo si es rugby, pero no hay que influenciarle, objetivamente.. ». Entonces, Mamá dijo: « De acuerdo, pero que se ponga un casco, no me apetece que tenga las mismas orejas que su abuelo ». Es cierto que las orejas del abuelito son muy raras.

Fuimos al campo de rugby y hablamos con los entrenadores (Me parece alucinante eso de que a uno lo llamen «entrenador»), Me dijeron: «Genial, vas a venir a jugar con nosotros ».  Mamá hizo todo el papeleo y fuimos a la tienda de rugby. Compramos zapatillas, calcetines que llegan hasta la parte de arriba de las piernas y pantalones cortos que llegan hasta muy por debajo de las rodillas. La chica de la tienda dijo que claro que la ropa era muy grande, pero que iba a crecer. Y que de todas formas, tampoco tenía ropa más pequeña. Mamá quiso que compráramos también un chisme de plástico que te tienes que meter en la boca.  Pero no me cabía en la boca. Y mamá dijo « O te pones eso o no vas al rugby ». Luego, preguntó si era posible llevar dos cascos, uno encima del otro. La chica de la tienda le dijo « Pues, no, realmente, no» y yo dije: « Ni hablar, ya he visto a los otros, y sólo llevan uno ». Mamá lo dejó estar.

Así que ahora, todos los miércoles, tengo rugby. ¡Qué pasada! Y encima, cuando se acaba el entrenamiento los entrenadores nos dicen: « Hala, venga, nos vamos todos al Club House, para el tercer tiempo ». El tercer tiempo es como merendar en casa pero con todo el mundo. Tomamos galletas rellenas de chocolate o bizcocho, y también zumo de naranja, pero primero brindamos. En las paredes del Club House, hay un montón de fotos antiguas. La abuelita me enseñó una en la que estaba el abuelito, pero en más joven. Ésa era de los tiempos de Matusalén. También me enseñó otra en la que estaba Papá, pero con el pelo largo, y se me hizo super raro verlo así.

Y ahora, en la escuela, además, Julia ha empezado a sentarse conmigo. Al principio me daba vergüenza porque es una chica, pero ahora me alegro porque Julia es muy guapa. E incluso es la más guapa de la clase y los demás niños están celosos. Me dijo: « Como estás en el equipo de rugby, así nadie me molestará ». Le dije que vale pero no entendí nada. Al llegar a casa, le pedí a Mamá que me midiera. Hicimos otra marca en la puerta del baño con la fecha al lado. Y he crecido medio centímetro. O sea que se nota.

Sólo hay una cosa que me molesta en el rugby. Es que cuando se está acabando el entrenamiento, el entrenador nos dice : « Venga, vamos a echar un partido, pero tened cuidado, sólo os tenéis que tocar». Y en ese momento, no me apetece mucho tener el balón, sobre todo cuando veo a los demás que vienen corriendo detrás de mí. Le pregunté a la abuelita y me dijo : « Eso, cariño, se llama tener el sustómetro a cien,  tienes que hablar con tu abuelo ». No sé lo que quiso decir. El abuelo se echó a reír, y yo creí que se estaba burlando de mí. Me dijo :

Que no, que no, es sólo que tienes miedo. Es normal. Todos tenemos miedo.

– ¿De verdad?  ¿Tú también tenías miedo?

– Claro, y todos mis compañeros también. Fíjate que, entre todos los grandullones que ves conmigo, no había ni uno que no estuviera pálido como un fantasma antes de un partido.

– ¿Y  Papá también tenía miedo?

– Tu padre era aún peor, siempre vomitaba. Pero eso es lo bueno, que algo te dé miedo y lo hagas a pesar de todo. Sólo los locos no tienen miedo, y, de hecho, a ésos no habría que dejarles jugar.

Yo siempre había creído que el miedo era cuando pensabas que había un monstruo debajo de la cama. Pero eso era cuando era pequeño, aunque todavía a veces siga prefiriendo que me dejen la luz encendida.

Me tranquiliza un poco saber que los demás también tienen miedo, sobre todo Papá. Pero a pesar de todo, yo sigo teniendo el sustokilómetro a cien.

Autor: Patrick PRALONG  (Black is back)

Traductor: Julien Pentecôte

Colaborador: Eric Viero



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