Aunque es habitual y todos lo hemos sufrido alguna vez, lo cierto es que a día de hoy el dolor abdominal transitorio, más conocido popularmente como flato, es una molestia de etiología desconocida. No existe evidencia científica clara de su causa y mucho menos de cómo evitar su aparición o favorecer su eliminación. Aunque existen hipótesis, el flato es un desconocido. Existen diversas toería que intentan explicar éste fenómeno.

Teorías explicativas del flato

  • Los deportistas con una marcada actitud postural cifótica son más susceptibles a padecer este dolor.
  • Una excesiva rigidez e hipertonía en la musculatura estabilizadora de la columna vertebral podría conllevar la aparición de dolor a nivel subdiafragmático, característico del flato.
  • El flato no tiene relación directa ni con el sexo ni con el índice de masa corporal (IMC). Sin embargo, curiosamente a mayor edad, menor riesgo de padecerlo.
  • El nivel de forma física es inversamente proporcional a la probabilidad de que se desarrolle. A mayor entrenamiento, menos episodios de flato.
  • Su aparición no está directamente relacionado con la intensidad del ejercicio.
  • Una hipótesis apuesta como síntoma de aparición una situación de hipoxia (falta de oxígeno) en la musculatura respiratoria (isquemia diafragmática).
  • Estirar el lado afectado podría aliviar los síntomas.
  • La influencia de la ingesta de sólidos o líquidos antes o durante la práctica deportiva es quizás una de las hipótesis con más evidencia científica. Bebidas hipertónicas con altas concentraciones de carbohidratos, son las que, con mayor probabilidad, pueden desencadenar un episodio de flato
  • En la natación, seguido de la carrera, el flato presenta una probabilidad de aparición más elevada que en otras actividades como el ciclismo o el remo. Como causa se alude a una mayor tensión en el tejido conectivo del diafragma que pueden irritarse y causar dolor (teoría ligamentosa subdiafragmática)

¿Cómo evitar el flato?

Minimizar las oscilaciones en carrera es una de las opciones más lógicas. Por tanto una buena amortiguación será importante, tanto en el tema del calzado como en la técnica de carrera. Cuesta abajo habrá más oscilaciones, por tanto procuraremos hacer una carrera más suave.

Dejar tiempo para empezar a hacer deporte después de la comida o haber bebido mucho líquido para que el estómago no tenga mucho peso y esas oscilaciones o la pérdida de riego sanguíneo no afecten al diafragma.

Cuando estemos corriendo y necesitemos hidratarnos, mejor beber sorbos pequeños y constantes que sorbos grandes, ya que los sorbos grandes son mucho peso de golpe en nuestro estómago.

¿Qué hacer una vez que ha dado el flato?

Tensar la musculatura abdominal ayudará a estabilizar las vísceras e impedir que sigan produciéndose oscilaciones.

Presionar con la mano en la zona de dolor y flexionar el tronco ligeramente es un gesto innato que se hace al aparecer el flato. En muchos casos da resultado y a los pocos minutos podemos seguir sin problemas.

Si el dolor es muy fuerte no es recomendable continuar. Parar la actividad es lo más sensato cuando el dolor aparece y se convierte en un suplicio. Total, hay más días para entrenar.

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