Gustavo Zervino
Milagro de los Andes (Viven)/Rugby Sin Fronteras

Superviviente del accidente de un avión en los Andes hace 45 años en el que iba un equipo de rugby uruguayo.

Relajado, sonriente, positivo, con mensajes muy claros sobre cuestiones muy distintas, el hombre que tengo frente a mí cumplirá 65 años en mayo y el destino le dió a los 19, en los Andes, una prórroga que todavía no se ha terminado. Gustavo Zerbino (Montevideo) maneja varias vidas, muy intensas, condensadas en una sola.

Estudiaba medicina en 1ro de Facultad y estudio en el colegio

Christians Brothers (fundado por unos padres irlandeses en Montevideo). Estaba en primer año. Jugaba a rugby en el Old Christian Club. Ahora tiene seis hijos: Gustavo, Sebastián, Lucas, Martin, Luma y Lupita. Todos ellos han sido jugadores de rugby.

 

Es director del laboratorio farmacéutico Cibeles, además de dar conferencias por todo el mundo, lo que le obliga a viajar una semana por mes prácticamente durante todo el año.

Ha sido y es presidente de la Cámara de Farmacéuticos de Uruguay por 17 años Es vicepresidente de la Fundación Rugby Sin Fronteras.

Fue directivo del Old Christian. Estuvo 12 años y 4 como Presidente en la Unión de Rugby de Uruguay y es Miembro del consejo consultivo de UNICEF, entre otras cosas.

El 12 de octubre de 1972 viajaba con sus compañeros del equipo Old Christian de rugby camino de Santiago de Chile para enfrentarse a los Old Boys cuando su avión, un Faischild Hiller FH-227 que pertenecía a la Fuerza aérea uruguaya, sufrió un accidente a 5400 metros de altitud.

Durante 72 días vagaron por las montañas andinas tratando de sobrevivir y lo consiguieron dieciséis de ellos. Otros veintinueve murieron.

Toda su vida ha estado vinculado al mundo del rugby: En el equipo llegamos a jugar cinco hermanos y en la selección uruguaya, tres, Jorge, Rafael y yo, explica.

El rugby nos prepara para la vida. Cuando sucedió aquella tragedia el único objetivo que teníamos era sobrevivir, no sólo yo, sino todos.

Nos convertimos en una sociedad solidaria, los bienes que teníamos, muy pocos, nos pertenecían a todos. Las desgracias ya llegarían por sí solas.

Con Francois Piennar

¿Qué es el rugby para vos?

El Rugby para mí es una “Filosofía de vida”, al deporte lo conocí de chico en el colegio Stella Maris, que es el Cardinal Newman de Uruguay, son los Christian Brothers.

Después cuando egresamos en el colegio jugamos en Old Christian, ex alumnos del colegio.

El accidente lo tuvimos cuando tenía 19 años. Fui 40 años dirigente del club, 7 años presidente. Volvimos 5 del accidente al club (Canesa, Parrado, Vizintin, Roy Harley y yo) el resto eran acompañantes y ex alumnos del colegio.

No teníamos equipo, al otro año del accidente tuvimos que ir casa por casa buscando ex alumnos del colegio que quisieran jugar para lograr completar la PRIMERA.

Hace muy pocos años habíamos egresado del colegio, del Liceo dónde había hasta 4to año.

¿Quién te lleva a conocer este deporte?

Cuando tenía 7 años, los Christian Brothers (Irlandeses) nos mandaban a correr con una pelota ovalada pasándola hacia atrás, corriendo todo el tiempo, era nuestro primer contacto con una pelota.

Después nos empezaron a enseñar a taclear, donde el rugby era recreativo y luego empezó a ser competitivo, cuando empezamos a competir tenía 14 años.

Yo, Roy Harley, Antonio Vizintin, Nando Parrado, Roberto Canessa

 

¿Qué aprendizaje te dió este deporte, en el milagro de los Andes? Y a través del Rugby ¿Qué valor fue el que estuvo más presente entre ustedes?

Lo primero es que éramos un equipo de Rugby, dónde nos dirigimos a jugar un fin de semana a un torneo en Santiago de Chile.

Había un capitán que organizó el viaje conmigo como directivo y jugador del Club ,el me pasó a buscar a las 6 de la mañana, dónde sabíamos que íbamos a divertirnos. Teníamos que llenar el chárter para abaratar los costos del transporte.

En la cordillera el avion chocó con con una montaña de 5400 metros ,inmediatamente  el avión explotó, y caímos a unos 4000 metros de altura, estábamos en el Glaciar de las Lágrimas, quedamos ahí los que nos quedamos vivos, en el medio de la nada resguardados en los restos de fuselaje.

Cerca de las 16 hs todavía estaba el sol, nosotros caímos a las 15:30 hs, después se nos vinimos la noche encima, fué la noche más larga del mundo para nosotros, con frío de 40 grados bajo cero, una noche que no terminaba nunca.

Se escuchaban muchos gritos, amigos que se desangraban y algunos que se morían.

A la mañana siguiente salió el sol, estábamos en el medio de la cordillera, había mucha nieve, hacia mucho frío, estábamos en el medio de la nada.

El Capitán inmediatamente al saber que no había sobrevivido ningún tripulante del avión, asumió su responsabilidad de líder, nos organizaba a cada uno por capacidad, para que cada uno pueda hacer cosas por el otro.

Yo con Canesa éramos los médicos, por el simple hecho de haber estudiado medicina tan solo tres meses, dimos las materias de Biología Celular, Estadística y Psicológica Médica.

En un momento Roy Harley había armado  una radio y no entendía mucho. “Tuvimos que hacer lo que podíamos con los recursos que teníamos.”

A los 10 días armo una radio con varias cosas que teníamos ahí y escuchamos que se había suspendido la búsqueda, el que vino a avisarnos fue Gustavo Nicolich diciéndonos que tenía dos noticias; una buena y una mala; la mala era que habían suspendido la búsqueda y la buena era que ahora vivir o morir dependía de nosotros.

Fue una de las mejores noticias que nos pudieron dar porque a partir de ahí dejamos de esperar y nos conectamos con nuestro Máximo  potencial físico, mental, espiritual, dónde desde ahí, asumimos nuestra responsabilidad para poder hacer todo a nuestro alcance para poder salir de ahí y sobrevivir.

El Rugby nos dió cohesión. A la mañana siguiente estábamos rebeldes y con Numa Turcati y Daniel Maspons fueron conmigo en una expedición demencial después que se suspendió la  búsqueda con  mocasines de cuero, medias de nylon, pantalón de tela, sin bastones, sin sogas fuimos a trepar la montaña de 5400 metros, dónde había chocado el avión; queríamos ver si era verdad que el piloto nos dijo que del otro lado estaba Curicó, dónde era pre-cordillera Chilena, pegado de esa montaña tenía que estar el verde chileno y la civilización.

Subimos sin nada, dormimos en la noche a la interperie congelados, espalda contra el hielo. Uno de nosotros arriba y el otro abajo, cada media hora cambiábamos. Nos pegamos con el puño, con las rodillas en la espalda, piñas en la cara, todo esto para no convertirnos en una estatua helada.

Con Alejandro Nicolich la primera vez que llegó a la tumba de su hermano Gustavo que murió en el Alud.

El Rugby nos dió contacto físico, de poder estar acostumbrados a agarrarte a empujarnos y también a aceptar que sólo no podes.

Ahí entendimos que cuando el “Yo” se transforma en un “Nosotros”, la fuerza de los seres humanos es ilimitada

“Así como empujas un Scrum, sabes que el rugby te enseña que en la vida tenés que levantarte solo una vez más de las veces que te caes”.

En la Cordillera construimos una sociedad solidaria dónde los bienes pertenecían a la sociedad y las normas aparecían por si solas, “dónde estaba prohibido quejarse”, porque el caos era tan grande, que llorando nada cambiaba.

No teníamos comida, no tenías ropa, tus amigos habían muerto, entonces fue ahí que aprendimos que para romper el silencio había que agregar valor, tener una buena idea, contar un chiste, o tener un plan dónde vos eras el protagonista.

¿Cuál es el valor que predominó en el accidente que se relaciona con el Rugby?
En la Tumba de mis amigos y el partido que hicimos a 3500 metros de altura

El trabajo en equipo, el respeto, la disciplina, el contacto físico (vos me entregabas tus pies y yo te daba los míos, cuando tus pies se congelaban te los apretabamos fuerte las manos para que recuperen calor ) Sabías que si tú compañero seguía con vida, él podía ayudarte.

“Aprendemos que la energía más grande que existe es el Amor y la Solidaridad.”

¿Cuál es el mensaje que a través de esta experiencia querés trasmitir?

Sólo puedo compartir la vida con los demás. Puedo decirte que la capacidad de los seres humanos física, mental, y espiritual es ilimitada, no la conocemos.

Los límites están en la mente, la carencia y la abundancia también, están los patrones de conducta culturales;  desde que nacimos la “queja permanente es parte del problema.”

En la Sociedad de la Nieve aprendimos a practicar la aceptación, dónde debes atravesar la realidad buscando en ella como la podrías modificar para poder superarla.

Construimos un ambiente libre de quejas y libre de excusas, solo hablábamos para pedir ayuda a un amigo, o para hacer un plan, había un estado de compromiso dónde lo único que faltaba hacer era ese plan.

“Las cosas posibles demoran un rato y las imposibles sólo un ratito más”.

Lo que importa en la vida, para poder  lograr esa transformación interior, primero tenés que QUERER, después tenés que CREER que vas a poder hacerlo, y después tenés que HACER lo que se requiera, lo necesario, lo que haga falta, sin excusas, dónde lo único que produce resultado en la vida son las acciones, porque a veces pasamos el 99% pensando que no lo vamos a lograr.

¿Qué es Rugby Sin Fronteras? Cuál es tu vínculo ahí?

Soy Vicepresidente de la Fundación, nació y surgió gracias a una charla con un gran amigo que es Bautista Segons, un día me llama para hablar de valores al igual que vos, quería hacer cosas, le dije mejor que nos viéramos, que por teléfono era más difícil, que estaba en mi oficina y que era bienvenido. A la media hora me llama diciéndome que ya tenía el pasaje y que en unas horas estaba por acá.

Se vino para acá y empezamos a hablar de sueños, valores, de todo un poco. Y así se dió de armar la Fundación poniendo primero al Rugby como herramienta de transformación, por medio de acciones alto impacto en el mundo. Usamos al rugby para unir lo que está separado.

Por ejemplo; en el puente San Martín, Gualeguaychu que permaneció cerrado por más de 5 años por los Kirchner, por el tema de la  los roces entre la Argentina y Uruguay por la instalación de la planta de producción de pasta celulosa Botnia, perteneciente a la empresa finlandesa UPM-Kymmene.

Nosotros armamos un partido Solidario con Concepción en Chile que había sido desbastado por un Tsunami donde primero jugamos un tiempo en el lado Argentino, otro tiempo en el lado uruguayo y el tercer tiempo arriba en el puente, cuando se acercaron los piqueteros a no dejarnos hacer nada les dijimos: “esto no es contra nadie, esto es a favor de los Chilenos y ustedes tienen que sumarse, no estamos ni a favor ni en contra en esta contienda, es un pacto, todos terminamos jugando, divirtiéndonos y jugando un partido único.

Me acuerdo también del partido que hicimos en Londres con ex combatientes argentino e ingleses, el Papá bendijo la pelota y le dio el primer pase a un argentino que luego se la dio a un inglés dónde se jugó un partido por la paz.

Apenas se encontraron, eran ex combatientes de guerra, pero cuando se fueron eran hermanos de paz, defensores de la paz, eso es lo que hacemos con Bautista, Hernán Rojas, Silvana y muchos más. Ahora está Majo que es la que preside la Fundación, muchas personas trabajan para que todo esto funcione.

Invitación a  Derrumbe Cero: 16 de Noviembre en Tigre Rugby Club. “Hablemos de Scrum – Prevenciones”

“Espero poder ir”. “La adversidad es lo que inspira a la creatividad y a la creación de  cosas nuevas.

La Madre Teresa de Calcuta decía: “no combatas que debilita, defiende que te fortaleces”.

Lo que se debe promover es el valor, respeto, seguridad, solidaridad, compromiso y todas esas cosas van contra el Derrumbe, cuando a la gente le haces ver qué un jugador  es en ocacion un adversario, pero está jugando con vos, para que los dos se diviertan.

Por eso todos compartimos un 3er tiempo al terminar el partido, dónde uno le agradece al otro el tacle que nos hizo, el try que nos apoyó,también nos  llevo para atras.

Siempre hay que agrandar lo pequeño, las alegrías que se comparten son más alegrías y las tristezas que se comparten son menos alegrías. Todos somos iguales.

Cuando volví de los Andes, pesaba 45 kilos, y a los 10 meses exactamente ya estaba jugando de nuevo de wing con el Seleccionado Uruguayo en San Pablo dónde estaban Arturo Rodriguez Jurado ,Lucho Gradin, Tito Fernández,Raul SANZ  todos estos monstruos que después se iban de gira a Europa.

Salimos campeones  al vuelta de la montaña homenajeando a nuestros amigos, sin cuadro porque jugábamos con el Corazón.

No hay imposibles, a la mente hay que apagarla y jugar con el corazón, con amor, con pasión y con alegría.

 

VISIBILIDAD Y DESARROLLO, NUESTRA PREMISA

AGRADECIMIENTOS A NUESTROS PATROCINADORES