El sábado amanecíamos con el whatsapp de tu fallecimiento. A pesar de ser agosto, el clamor por tu pérdida fue total, hasta Rafa Nadal twitteó que nos habías dejado…

El fin de semana recordé entre lágrimas los ratos que compartimos juntos y me di cuenta de todo lo que te debo. Te mandé muchos artículos, entrevistas y crónicas y hoy te envío el que nunca me hubiera gustado escribir, pero qué te debo para darte las gracias y para que se sepa lo grande que eras, Nanín (como siempre te llamaba el amor de tu vida, Luisa).

Fuiste mi primer entrenador en el Liceo -junto a Tomi García, ahí es nada- y el que me puso el mote de ‘Pepe Nipón’ que me perseguirá toda la vida; tengo que reconocer que no me gustó demasiado cuando me lo llamaste la primera vez, pero me pegaste un hostión en la espalda entre tus risotadas atronadoras y no tuve más remedio que reirme yo también. Yo jugaba por aquel entonces de talona -como tú- y, como entrenador de delanteros, nos convertiste en una melé recia y peleona -con Villi, Mendruguito, Galache, Josepa, Lucio, el mangui,…- con la que ganamos en Madrid al potente Arquitectura de Ramón Blanco y llegamos a la final del Campeonato de España de cadetes, en la que caímos contra Montjuic. Luego pude compartir equipo contigo -ya reconvertido yo como ala- en el mítico Liceo de veteranos que arrasaba en regional -con tus inseparables Garita, Alex, Paul…- y recuerdo como viniste más de una vez a defenderme cuando algún delantero contrario me hacía un retardado o una corbata y quería ‘marcar territorio’ a un pipiolo como yo. Eso sí, luego no parabas de repetírmelo a a voces en el tercer tiempo.

Luego te marchaste a tu pueblo de Soto, con tu hermano Dani montaste un club de puta madre que se ha convertido en un ejemplo a seguir; y fue un placer visitarte hace poco con la escuela del Liceo, donde arbitraste a los pequeños y me sentí muy orgulloso cuando le dijiste a Hugo: “¿Niponcito, tú corres tanto como tu padre?”. Al final “te liaron” y acabaste como presidente del Club, como fue tu padre en el Liceo.

Con esto, sería suficiente, pero lo que más recuerdo de ti son los proyectos periodísticos en que trabajamos juntos. En tiempos en los que no había internet ni redes sociales, pusiste en marcha la revista de la Federación -luego te mosqueaste, tenías mucho carácter y eras muy independiente, pero ‘sugeriste’ a More que yo me quedara en el gabinete siguiendo tus pasos-; la revista del Liceo -“Director: Domingo Pérez | Redactor Jefe: José Martínez Carrascosa”, el mejor puesto que podré tener nunca, a tu lado- y luego -con tu primo Oronoz- repetimos con ‘Rugby Amateur’ donde te metías unas curradas tremendas antes de entrar en la redacción de ABC, con unos contenidos de rugby internacional impropios de la época -recuerdo recorrer en tu coche quioscos de Madrid buscando ‘L’Equipe’ para encontrar antes del cierre un resultado de la gira de los ‘all blacks’-

No tenía muy claro lo que quería estudiar, pero conocerte me decidió por Periodismo, algo que te agradeceré siempre. Recuerdo cómo fui a la vieja redacción de ABC de la calle Serrano para hacer un trabajo de la facultad, y como me presentaste absolutamente a voces a todo el personal, gastando bromas socarronas en tu línea habitual.

Me diste mi primer trabajo en la FER: hacer una entrevista a Bosco Abascal, capitán del Ciencias de Sevilla (así, entre nosotros, era un gigante bastante poco hablador), fui allí con mi grabadora y redacté una birria de entrevista llena de lugares comunes, no pude sacar nada de chicha,… así te lo dije cuando te entregué el par de folios que hice a máquina; pero, cuando vi la revista impresa (con mi firma impresa por primera vez, negro sobre blanco), la entrevista era otra cosa, habías reescrito todo (yo creo que le llamaste, aunque no me lo reconocerías..) y quedaba la mar de aparente. Avergonzado, no quería ni mirarte y entendía que mi carrera de periodista en esa revista había llegado a su fin, pero me llamaste -‘Pepeee’- y me encargaste un montón de cosas para hacer el siguiente número, la seguí cagando, pero cada vez menos hasta que ya casi no me corregías nada.

Años después, me volviste a llamar para que me fuera contigo a ABC a un proyecto que iba a liderar Zarzalejos, pero que al final no salió… Me contaste en qué iba a consistir y -a pesar de que yo ya tenía un curre estable- te dije que iba a muerte contigo, aunque se pagase poco. Después de eso, llegó un nuevo director al periódico y tuvo los huevos de despedirte a ti y a unos cuantos veteranos, porque los números de un excel decían que ya no eras rentable, a ti, el alma de la sección de deportes…

Eras un periodista cojonudo, de los de la vieja escuela, para los que lo más importante era escribir; recuerdo las crónicas mondantes que escribiste para ABC en los Juegos Olímpicos de Sidney -que hoy en día se hubieran hecho virales-, también escribiste de basket con tu seudónimo de Jaime Cuspinera, para Mundo Deportivo y Gigantes. Por eso, cuando en una Asamblea de socios del Liceo, tomando las cervezotas posteriores de rigor, me dijiste que yo “era el mejor jefe de prensa que podía tener el Club” me sentí como si me hubieran dado el Premio Pulitzer; cerraba el círculo que empecé con esa entrevista a Bosco Abascal y mi maestro, mentor y amigo reconocía mi trabajo, quiero creer que estabas un poquito orgulloso de mí.

Tantas anécdotas que viví contigo: tu vozarrón gritando ‘árbitro, ascensor’ en las touches; cuando -vistiendo la camiseta de Industriales por un enfado de los tuyos- entraste en el vestuario del Liceo en Cantarranas sin haber dormido; tantas cervezas organizando ‘la resistance’ cuando la fusión del Madrid 2012 (tú ya habías intentado una escisión con ‘Los Lanceros’, con sólo alumnos del Liceo, qué tío…); cómo te paseabas en pelotas (¿sin darte cuenta?) por el vestuario del Urtubi a pesar de que se estaban cambiando las del equipo femenino… Tantas veces que te llamé para que me contarás historias de los viejos tiempos del Liceo y sacarlas en la web; horas enteras contándome cosas, con tu memoria prodigiosa… una parte de la Historia del Club se ha ido contigo y ya no tendremos a quien llamar.

La última vez que te llamé fue para encargarte una camiseta de la última gira de Soto, al final empezamos a rajar y no dejamos a títere con cabeza, como siempre. Te esperan Alfonso García de Enterría y Burgaleta, allí arriba; con Paco Usero al mando y chavales como Edu Curran, menudo equipazo estamos montando, espero que me dejéis un hueco con vosotros

Pues este es mi último artículo para ti. 1.000 palabras, mira a ver la planilla, dependiendo de la publicidad, podría ir en una página par, a lo mejor después del sumario, en la 4; o en la última antes del interior de contraportada. Ponla donde quieras, eres el jefe.