El Rugby es un deporte intermitente, de colaboración y oposición, cuyo sistema energético predominante es el aeróbico, combinado con el anaeróbico (Sirotic et al., 2009; Waldron et al., 2011), donde está permitido el con contacto físico, llevando implícito ciertos riesgos lesionales, siempre regida y marcada por las reglas del mismo.

En este sentido, se ha de señalar que a mayor nivel de juego y mayor edad de los jugadores, mayor es la tasa lesiva, pudiendo relacionarse (Bleakley, Tully, y O’Connor, 2011; Haseler et al., 2010; Gabbett, 2004), con la mayor fuerza y velocidad de los jugadores que se traduce en colisiones más fuertes.  En este sentido, la mayoría de los estudios determinan que en categorías sénior, el tipo de lesión más común son las musculares (Fuller et al., 2008). Además también se ha de distinguir en función de la localización anatómica de las mismas, presentando los jugadores séniors una mayor incidencia de lesiones en el miembro inferior (Haseler et al., 2010).

En cuanto a los principales mecanismos lesionales del Rugby, la mayoría de éstas se producen durante el contacto con otro jugador (Brooks et al., 2005a), siendo el placaje la acción de juego que mayor índice de lesiones reporta, sobre todo para el sujeto que es placado, seguida de las colisiones y los ruck (Best et al., 2005; Bleakley et al., 2011; Fuller et al., 2008; Gabbett, 2004).

Existen también diferencias entre las lesiones producidas durante la competición y las sufridas en entrenamientos, siendo en competición (Gabbett, 2004) sufridas la mayoría de lesiones a finales de la temporada, sobre todo en la extremidad inferior. En los entrenamientos el sobreesfuerzo es el principal causante de lesión, sobre todo al principio de la temporada, siendo en mayor proporción durante la competición frente al entrenamiento (Brooks et al., 2005a, 2005b; Fuller et al., 2008).

En función de la incidencia en el rol de juego (Best et al., 2005; Brooks y Kemps, 2011) se encuentran ciertas diferencias, siendo el trabajo de Brooks y Kemps (2011), el que muestra más lesiones para la posición de centro, ala y segunda línea. Al centrarnos en el ala, puesto específico del caso único en el que se centra el estudio realizado, sus lesiones se localizan en miembro inferior y en especial en el muslo (Fuller et al., 2008).

Otro estudio del 2015 de Santiago Mainini et al. en el Club Atlético del Rosario (CAR) analizó a 138 jugadores. Se obtuvo que sobre los 138 jugadores evaluados, se registraron 81 lesiones en 60 jugadores (43%), de las cuales el 24% fueron lesiones menores, el 47% moderadas, y el 29% mayores. La edad promedio de los jugadores lesionados fue de 26 años, con un rango entre 18 y 34 años. El 77% de las lesiones ocurrieron durante los partidos, de las cuales el 65% fueron en el segundo tiempo. El 23% restante ocurrieron durante los entrenamientos.

El 94% de las lesiones tuvo un origen traumático, ya sea directo o indirecto, mientras que el 6% restante se originó por sobreuso.

En función al tipo de lesión nos encontramos con 43 lesiones ligamentosas y/o articulares, 20 musculares, 5 óseas, 5 traumas de cráneo, 3 tendinosas, 3 heridas cortantes y 2 traumas de raquis.

El tipo de lesión más frecuente fue el esguince articular (42%), comprometiendo primero el tobillo (19 casos) y luego la rodilla (15 casos).

Acercándonos a nuestro país, existe un estudio de Jorge Egocheaga Rodríguez, et al. realizado al Oviedo RC en el que se valoran a 32 jugadores, obteniendo como resultados que de todoas las lesiones, 17 fueron musculares, 7 tendinosas, 8 de características óseas, 20 ligamentosas y/o articulares, siendo las 10 restantes heridas.

De las lesiones musculares, 2 tuvieron lugar en cuádriceps, 6 en isquiotibiales, 3 en los músculos lumbares, 2 en la zona cervical, 2 en gemelos, siendo las 2 restantes diagnosticadas como síndromes compartimentales.

De las lesiones tendinosas en una ocasión se vio afectado el tendón rotuliano, en dos ocasiones el Aquiles, en 3 el manguito de los rotadores y en una la porción larga del bíceps. Las lesiones óseas hacen referencia en todos los casos a fracturas siendo en 3 ocasiones de los huesos propios de la nariz (en todos los casos de manera bilateral) y las 5 restantes con afectación de los arcos costales.

Las lesiones ligamentosas y/o articulares resultaron en 3 afectaciones del ligamentolateral interno de la rodilla, 3 lesiones del ligamento cruzado anterior, 2 roturas de meniscos, 3 luxaciones de la articulación glenohumeral, 3 luxaciones de la acromioclavicular, 3 esguinces del ligamento lateral externo del tobillo (siempre se afectó el ligamento peroneo-astragalino anterior), siendo las tres lesiones restantes esguinces cervicales.

Con respecto a las heridas, 7 tuvieron lugar en la cabeza , 2 en cara (concretamente la región palpebral) y 1 en la mano. En función de los resultados anteriores teniendo en cuenta la localización de la lesión nos encontramos que en la cabeza fueron 12 las lesiones observadas, 5 en el cuello, 8 en la región del tronco, 11 en la extremidad superior y 26 en la extremidad inferior (Figura 4).

Respecto al puesto desempeñado en el terreno de juego, nos encontramos que 46 lesiones acontecieron en delanteros mientras que las 16 restantes tuvieron lugar en jugadores de la tres-cuartos. Por último 41 lesiones del total acontecieron en partidos de competición mientras que las 21 restantes fueron consecuencia de las sesiones de entrenamiento.

Como podemos observar, tanto en España como fuera, las lesiones traumatolígicas y musculares son las que toman más importancia, en especial aquellas referidas a las zonas articulares y ligamentosas, por ello, creemos muy necesario la necesidad de convencer a losdeportistas de la importancia de las sesiones de elasticidad y flexibilidad (Dalley et al., 1992), pues constituyen uno de los elementos más importantes de la prevención de la
lesión en el deporte.

BIBLIOGRAFÍA

1. Davies J, Gibson T. (1978). Injuries in rugby union football. Br Med J; 2:1759-61.

2. Garraway W, Lee A, Hutton S, Russell E, Macleod A. (2000). Impact of professionalism on injuries in rugby union. Br Sports Med; 34:348-51..

3. Lesiones en El Rugby: Estudio Prospectivo Epidemiológico en Plantel Superior del Club Atlético del Rosario (CAR) Santiago Mainini, Gabriel Martinez Lotti, Pablo Milikonsky, Nicolás Gerosa y Guillermo Marconi. Revista de la Asociación Argentina de Traumatología del Deporte, Volumen 22, Número 1del año .

4. ESTUDIO EPIDEMIOLÓGICO DE LAS LESIONES EN EL RUGBY RUGBY INJURIES. Jorge
Egocheaga Rodríguez José María Urraca Fernández Miguel Del Valle Soto Alejandro Rozada Pérez. Escuela Profesional de Medicina del Deporte. Universidad de Oviedo. 2003.

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