La valoración y primera intervención del paciente traumático ha sido estandarizado por el American College of Surgeons (ACS) en sus cursos de Advanced Trauma Life Support (ATLS) y aceptado mundialmente, incluyendo World Rugby sus recomendaciones en las diferentes guías.

World Rugby nos dice que el principal objetivo del equipo asistencial es el diagnóstico y tratamiento de las lesiones del jugador por orden de importancia. Por ello este método consiste en un rápid examen inicial para identificar y tratar las lesiones vitales, para continuar posteriormente con un examen más exhaustivo de cabeza a pies para detectar lesiones no vitales.

Generalmente se puede decir que la mortalidad del paciente traumatizado tiene tres picos, pero ésta teoría está ligada a unas condiciones de respuesta ante el incidente, en nuestro caso, la asistencia al jugador es inmediata por lo que aseguramos una mayor supervivencia a nuestros jugadores.

Una de las principales condiciones que debemos de tener en cuenta en la asistencia al trauma es la triada de la muerte.

La acidosis, la hipotermia y la coagulopatía, están íntimamente relacionadas. La coagulopatía que puede ser generada por depleción de volumen, por dilución a la administración de demasiado volumen o por inactivación de factores de coagulación debido a la acidosis y la hipotermia. Por lo que nuestro objetivo principal es detectar cualquiera de éstos tres factores de riesgo e intervenir sobre ellos, aún así el traslado a un centro idóneo no debe demorarse.

Valoración inicial

La valoración de nuestro jugador consta de dos fases, una primera valoración (ABCDE) donde nuestro objetivo principal es solucionar aquellos problemas que ponen en riesgo vital a nuestro jugador, por eso no podemos avanzar en nuestra asistencia sin antes haber solucionado la fase previa. Después de nuestra valoración primaria en donde no habremos empleado más de 10 segundos para evaluar al paciente realizaremos la valoración secundaria.

Valoración primaria

La valoración primaria consta de una serie de pasos estandarizados conocidos como el ABCDE que consiste en lo siguiente.


A (Airway): permeabilidad de la vía aérea. El objetivo de esta fase es la permeabilidad de la vía aérea, evitando o minimizando las lesiones medulares. Existen diversas escalas que nos orientan a decidir si un paciente puede necesitar inmovilización. En nuestro caso vamos a usar la escala que recomienda el PHTLS, el cual dice que en el momento en el que exista alteración del nivel de conciencia, dolor agudo a la palpación en cualquier parte de la columna y deformaciones anatómicas será preciso inmovilizar a nuestro jugador. Por ello, para evitar lesiones mayores debemos de realizar un correcto control eje cabeza-cuello-tronco, lo que Wolrd Rugby denomina maniobra de MILS. En esta fase también debemos de intentar retirar el bucal del jugador si aún lo lleva puesto.

B (Breathing): correcta ventilación el objetivo es asegurar una adecuada ventilación, para así favorecer un correcto intercambio gaseoso. Tenemos que tener en cuenta que una correcta permeabilidad de la vía aérea no asegura una correcta ventilación. Para ello debemos:

  • Evaluar la presencia o no de respiración (tiraje, frecuencia, ritmo y profundidad) Auscultaremos en busca de ruidos respiratorios.
  • Oxigenoterapia para mantener una SatO2 por encima del 94%.
  • Valorar el cuello y el tórax. Debemos de descartar la existencia de neumotórax a tensión, neumotórax abierto y hemotórax masivo. Como última recomendación en el manejo del Neumotórax a tensión, la realización de la toracostomía se debe realizas en el quinto espacio intercostal línea media axilar.

C (circulation): circulación y control de hemorragias. El objetivo es conseguir una adecuada estabilidad hemodinámica y prevenir la hipovolemia originada por hemorragias. Si iniciamos la valoración de nuestro jugador y observamos una hemorragia masiva se deberá controlar incluso antes de la permeabilización de la vía aérea. En éste apartado debemos de evaluar:

  • Pulso y la estimación de la PAS según la regla de los pulsos.
  • Frecuencia cardíaca.
  • Coloración de la piel.
  • Relleno capilar.
  • Valorar el nivel de conciencia, a que una alteración de ésta puede estar originada por una mala perfusión.

D (Disability): daño neurológico. El objetivo es evaluar las repercusiones neurológicas del trauma sobre nuestro jugador y prevenir la lesión cerebral secundaria. Para ello usaremos la escala de Glasgow, también se evaluarán la pupila y la interrelación de ambos componentes nos puede ayudar a orientarnos en la gravedad de la lesión.

E (Exposition): exposición ambiental con prevención de la hipotermia, el objetivo es realizar un examen completo para determinar el alcance de las lesiones, marcando especial importancia en la prevención de la hipotermia.

Tras este punto, es cuando se debe realizar el traslado al centro idóneo, dejando la valoración secundaria para el último momento durante el traslado sin olvidarnos de la reevaluación del paciente.

Como último apunte decir que debemos de recopilar la mayor cantidad de información de nuestro jugador para poder aportar en el centro útil, para ello es necesario que como personal sanitario llevemos un control de nuestros jugadores, teniendo disponible en todo momento su ficha clínica con antecedentes, revisiones, otros incidentes durante los partidos, etc.

Bibliografía

1.Quesada Suescun A, Burón Mediavilla FJ. Valoración inicial del palitraumatizado en la sala de urgencias. 2006.

2. Espinoza JM. Atención básica y avanazada del politraumatizado. 2011.

3. Manual de enfermería SUMMA112, Valoración de paciente politraumatizado. 2015

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