En el entrenamiento, tanto los más nuvos como los expertos, tarde o temprano, terminarán sufriendo el característico dolor de las agujetas, o DOMS, del cual ya hemos hablado en ocasiones, tanto para explicar lo que son las agujetas como para desmitificar lo que no son (olvídate del ácido láctico y de los remedios caseros para prevenir/evitar las agujetas). Sin embargo, debemos conocer una lesión asociada al esfuerzo excesivo: la rabdomiólisis, que puede ser bastante problemática.

La rabdomiolisis es una patología provocada por exceso de ejercicio, entre otras causas, que se caracteriza por la destrucción de músculo estriado y muerte celular liberando al torrente sanguíneo sustancias presentes en el interior de estas como, por ejemplo, la Mioglobina. Este exceso de ejercicio depende de la tolerancia de cada uno, por lo que no se puede establecer una cantidad determinada que elimine el riesgo. Lo que si sabemos es que la tolerancia para absorber y soportar saludablemente ejercicio o actividad física aumenta conforme entrenamos, por lo que el riesgo de padecer rabdomiolisis disminuye conforme aumenta nuestra experiencia.

Si analizamos datos oficiales, 26.000 casos de Rabdomiolisis se diagnostican al año sólo en EEUU (Melli G, 2005), cifra que ha ido creciendo en los últimos años desde la entrada de sistemas de entrenamiento cada vez más agresivos. La Rabdomiolisis es causa de fallo renal agudo en un 15%-33% de los casos hospitalizados (Melli G, 2005). Por otro lado, de todos los casos diagnosticados de fallo renal agudo, la Rabdomiolisis es la causa en un 5%-25% de los casos (Melli G, 2005). Y, lo más importante, la Rabdomiolisis acaba en muerte en un 10% de los casos (Gabow PA, 1982; Sauret JM, 2002; Warren JD, 2002).

Entre los factores relacionados con el ejercicio que más daño muscular provocan, y que se ha observado que aumenta el riesgo de Rabdomiolisis, nos encontramos el exceso de volumen,  intensidad o duración, el calor, la humedad, la altura, deshidratación, el entrenamiento excéntrico y la electroestimulación muscular global o de cuerpo completo (Lane R, 2003; Keltz E, 2013; Landau ME, 2012; Makaryus NJ, 2007; Kastner, 2014). Aunque no esté directamente relacionado con la actividad física, también el consumo de alcohol aumenta el riesgo de padecer Rabdomiolisis cuando el consumidor también se somete a un plan de entrenamiento más agresivo del que debiera. Lo que es más importante, el consumo habitual de alcohol facilita el fallo renal agudo con niveles inferiores de daño muscular (Kastner A, 2014). Evidentemente todos estos factores aumentan el riesgo de padecer este síndrome cuando superan el umbral de tolerancia del individuo. No menos cierto es que mezclar varios de estos factores, como puede ser realizar EMS de cuerpo completo con prendas de neopreno o en situaciones de alta temperatura y/o humedad, y a su vez trabajo excéntrico, podría justificar los casos de tremendo daño muscular (240.000 IU/L CPK) que se han documentado a lo largo del último año tras una sola sesión de 20 minutos de electroestimulación integral. (Kastner A, 2014)

SÍNTOMAS

Entre los síntomas que cualquiera puede observar sin conocimientos técnicos y que debería controlar durante los tres días siguientes a la práctica de actividad física, sobre todo si empieza a realizar ejercicio o introduce variaciones sustanciales en su entrenamiento, podemos destacar los siguientes (Chatzizisis, 2008; Keltz, E 2013; Visweswaran, 1999):

1.- Oscurecimiento de la orina hasta un tono similar a caramelo o cola. Esto es debido a que la mioglobina del interior de la célula muscular vertida en la sangre puede darle este color. 100g de tejido múscular dañado es suficiente para provocar este color (Bagley WH, 2007). En caso de observar un color similar deberemos ir a urgencias inmediatamente.

2.- Alto dolor muscular que perdura más allá de las 72h. Su existencia es motivo para acudir a urgencias pero su ausencia no lo es para quedarse en casa si se dan alguno de los otros factores aquí descritos. Esto es así porque se ha documentado altos niveles de daño muscular sin percepción de dolor (Kastner, 2014), posiblemente debido a que cada uno tiene una percepción del dolor diferente.

3.- Por último, piel enrojecida, inflamación o alta sensibilidad.

Los anteriores síntomas están ordenados por importancia lo que significa que de aparecer el primero deberemos acudir rápidamente a urgencias, en caso de no aparecer el primero pero aparecer el segundo, habrá que esperar a ver cómo evoluciona 72h tal y como se indica. El punto tercero son síntomas que suelen acompañar a los dos primeros pero que por si solos no suelen suponer un diagnóstico claro de rabdomiolisis. Es de vital importancia que no se deje pasar tiempo, puesto que una visita a tiempo a urgencias puede frenar el vertido de mioglobina en el sistema renal y reducir considerablemente el riesgo de padecer fallo renal agudo.

 

DIAGNÓSTICO

Casi en todos los casos el diagnóstico se hace mediante análisis de sangre donde se miden los niveles de Creatin Kinasa (CPK), un marcador de daño muscular. Este sistema es internacionalmente aceptado como el más fiable y rápido. Este último detalle es de vital importancia puesto que el pico de mioglobina en el torrente sanguíneo, responsable de un eventual fallo renal, se alcanza entre las 48 y 72 horas post ejercicio, lo que significa que, una vez detectados los síntomas, es posible que la presencia de estos en sangre esté en aumento y, por tanto, todavía esté por llegar el mayor daño posible (Chatzizisis YS, 2008; Keltz E, 2013; Visweswaran P, 1999). Esta misma razón obliga a acudir a urgencias en el momento en que se detecten los síntomas comentados en el punto anterior.

PREVENCIÓN

La progresividad lo es todo. La rabdomiolisis, tal y como decía al principio, es producto de someter a nuestro organismo a un exceso de estímulo o a prácticas con una alta capacidad de destrucción muscular. No obstante, todo dependerá de la tolerancia de cada individuo. Es por ello que deberemos empezar muy poco a poco e introducir las progresiones con paciencia observando la reacción del organismo.

Existen diversos factores que pueden aumentar el daño muscular, multiplicándose el riesgo, por tanto, si coexisten varios de ellos. Factores como hidratación, humedad, temperatura, volumen, intensidad, frecuencia de entrenamiento, entrenamiento excéntrico, electroestimulación muscular y, sobre todo, un historial de elevado daño muscular y dolor postentrenamiento, deberán gestionarse e introducirse con paciencia.

Otro aspecto a tener en cuenta en la prevención de la rabdomiolisis es la correcta hidratación antes, durante y después del entrenamiento pues de ello depende en gran medida el correcto funcionamiento celular. La sed suele ser un indicador válido en algunos individuos pero, una vez más, no podemos depender de una sensación sujeta a la sensibilidad e interpretación de cada uno. No si queremos ir sobre seguro. Para ello, las recomendaciones de diversos organismos serios pueden ayudarnos a establecer el ritmo al que debemos reponer los fluidos perdidos. Personalmente me gustan bastante las indicaciones del American College of Sports Medicine (ACSM) (Med Sci Sports Exerc 28: i-vii, 1996 – ACSM Position stand: Exercise and fluid replacement). Podrás ver algunos consejos en el artículo que escribí sobre recomendaciones nutricionales.

% de deshidratación =  (cambio en el peso corporal (Kg) / peso corporal antes del             ejercicio (Kg) X 100.

Cambio en el peso corporal = peso antes del ejercicio – peso después de ejercicio (tras secado).

La sed aparece cuando ya hemos perdido un 1% de nuestro peso corporal, nivel al que ya se puede ver afectado el rendimiento físico.

Los electrolitos son partículas que ayudan a regular el equilibrio de los líquidos del organismo. Están en la parte líquida de la sangre y en el sudor, en cantidades diferentes. Los más importantes son el sodio, cloro y potasio.

Si no hay suficientes electrolitos se pueden producir calambres musculares, debilidad y apatía.

El sudor contiene una gran variedad de electrolitos, siendo significativa la pérdida de alguno de ellos (sobre todo el sodio).

El grado de sudoración depende de multitud de factores, como la duración e intensidad de la actividad física, la temperatura y humedad ambientales, la vestimenta utilizada, etc.

¿Qué bebidas tomo y cuáles NO tomar?

1. El agua: Es el hidratante universal y puede utilizarse para rehidratar durante el ejercicio.

Elimina la sensación de sed antes de que se esté totalmente hidratado y hay que tener en cuenta que no repone la pérdida de minerales. El agua estimula eliminación de líquidos por medio de la orina.

2. Bebidas energéticas: Son bebidas que proporcionan energía.

Poseen en su composición gran cantidad de hidratos de carbono, estos pueden provocar dolor de estómago además de entorpecer la absorción de líquidos haciéndola más lenta sobretodo cuando se esta realizando actividad física.

3. Bebidas inteligentes: Son bebidas que contienen vitaminas y estimulantes como la cafeína, taurina… estos componentes pueden provocar deshidratación.

Al comportarse como bebidas estimulantes disminuyen las reservas de energía corporales.

4. Bebidas deportivas: Son elaboradas para rehidratar de una manera rápida durante el ejercicio.

¿Cuál es mi bebida?

Bebidas Hipotonicas

Hipotónicas, contiene menos de 4% de azúcar por cada 100ml y tienen menos concentración de sodio con respecto al organismo.

El objetivo es aplacar la sed, es absorbida más rápidamente por el cuerpo que el agua.

Ideal para deportes recreativos o esfuerzos menos duraderos y menos fatigantes.

Bebidas Isotonicas

Isotónicas contienen entre 4 y 8% de azúcar por cada 100ml y tienen aproximadamente la misma concentración de sodio con respecto al organismo.

Una bebida isotónica es absorbida por el cuerpo prácticamente igual de rápido que el agua.

El objetivo es aplacar la sed y ser un distribuidor de energía para el cuerpo. Ideal para los deportes de resistencia.

Bebidas Hipertonicas

Hipertónicas, contienen  más de 8% de azúcar por cada 100ml y una mayor concentración de sodio con respecto al organismo. Su objetivo primordial es ser proveedor de energía y en segunda instancia aplacar la sed.

Las bebidas hipertónicas se absorben más lentamente que el agua. Ideal 30 a 60 minutos antes de la actividad deportiva/entrenamiento/esfuerzo y directamente después de realizar la actividad deportiva/entrenamiento/esfuerzo.

TRATAMIENTO

La mayoría de casos diagnosticados se solucionan pasando la noche en observación con hidratación intravenosa y dos días más en casa con pautas especiales de hidratación, posiblemente con algún preparado rico en sustancias que permitan una mayor hidratación que el agua convencional. Con esto suele ser suficiente para restablecer una correcta función renal. No obstante, si el daño muscular es muy alto, y no se coge a tiempo por pensar que el dolor es algo positivo dentro del entrenamiento (como todavía muchos piensan a día de hoy), un 8% de los casos diagnosticados de rabdomiolisis en EEUU acaban en muerte (Bagley WH, 2007; Curry SC, 1989). El caso intermedio, entre la total recuperación en apenas 72 horas, y la muerte, es el daño renal severo y/o hepático, algo que suele mejorar tras 1-3 semanas de diálisis y/o hemofiltración pero que deja un índice de supervivencia a 14 años vista del 78% (Bosch X, 2009; Bagley WH, 2007).

Para concluir es importante decir que menos de uno de cada diez casos de rabdomiolisis es diagnosticado porque el enfermo considera que con descansar es suficiente y pocos acuden al hospital. En estos casos resulta de vital importancia resaltar que el hecho padecer varias rabdomiolisis no diagnosticadas con relativa frecuencia a lo largo del tiempo, aún cuando se recupere de manera natural y sólo mediante descanso, genera una sobrecarga renal que a largo plazo suele pasar factura. Es por ello que a día de hoy, aún cuando pocos tenemos un conocido que haya sufrido fallo renal agudo por exceso de ejercicio, el número de casos documentado aumentará con el paso del tiempo incluso entre aquellos que tiempo atrás dejaron de practicar ejercicio de estas características.

Como vemos la vida espartana es algo con una gran capacidad de seducción pero que no hace ningún bien a nuestra salud. Por el contrario, querer obtener grandes resultados en apenas unos minutos a la semana como prometen algunos con sistemas muy agresivos, o bien los denominados en EEUU “Weekend warriors” que en un fin de semana pretenden realizar toda la actividad física que no han querido o podido repartir a lo largo de la semana, tampoco resulta saludable. De esta manera resalta más que nunca la importancia de la dosis mínima efectiva y la progresividad en el entrenamiento, pero también la paciencia y, a fin de cuentas, el sentido común en el entrenamiento como fuente de salud.

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