Yo adivino el parpadeo
De las luces que a lo lejos.
Van marcando mi retorno.
Son las mismas que alumbraron
Con sus pálidos reflejos.
Hondas horas de dolor

Y aunque no quise el regreso
Siempre se vuelve al primer amor
La vieja calle donde el eco dijo
Tuya es su vida, tuyo es su querer
Bajo el burlón mirar de las estrellas
Que con indiferencia hoy me ven volver

Volver con la frente marchita
Las nieves del tiempo platearon mi sien
Sentir que es un soplo la vida
Que veinte años no es nada
Que febril la mirada, errante en las sombras
Te busca y te nombra
Vivir con el alma aferrada
A un dulce recuerdo
Que lloro otra vez

Tengo miedo del encuentro
Con el pasado que vuelve
A enfrentarse con mi vida
Tengo miedo de las noches
Que pobladas de recuerdos
Encadenan mi soñar

“Volver”. Carlos Gardel.

Carlos Gardel habla de una mujer.

De un amor pasado que nunca se ha ido. De un amor que siempre vuelve. De un amor al que, da igual el tiempo que haya pasado, siempre queremos volver

En resumidas cuentas, de la vida.

O puede que no.

Ya dijimos una vez que las grandes canciones hablan con voz propia a cada persona que las escucha.

Y hoy, tras la resaca de ayer en “El Central” de Madrid donde 15600 personas empujaron a los Leones en cada lance porque querían volver al Mundial del 99, podría hablar de un balón ovalado.

Alguien que es argentino, uruguayo y francés (todos contentos, no es ese el tema ahora) lo lleva en la sangre sin duda. Y el rugby puede ser una gran pasión, que perdura para siempre.

Quien lo probó, lo sabe.

Esa es una de las claves para crecer que apunta Jose Zapatero, pilier de la Selección Española en nuestra única participación en un Mundial, el del 99. “Zapa” cree “que la cultura y tradición de los países anglosajones y los del pacifico sur es clave para incentivar y desarrollar la cantera”. Pero dado que ahí no podemos competir (¿aun?) aporta como primer paso “el mirarnos en el espejo italiano, donde se han invertido muchos medios (económicos y de todo tipo) para elevar el nivel del rugby”. Cree que nuestra participación en el Mundial de Japón va a suponer un revulsivo en cuanto a promoción y crecimiento de nuestro deporte y poder expandir por todo el país esa fiebre que se vive en Valladolid por el deporte del balón oval.

“Veinte años no son nada”, decía Gardel……

Zapatero recuerda de aquel Mundial, “el orgullo de medirse a los mejores del mundo de tú a tú, y la satisfacción de haberlo dado todo”. Le queda aún clavada la espinita de no haber ganado a Uruguay, “pero es que en aquella cita tenían un equipazo”.

“Vivir con el alma aferrada, A un dulce recuerdo, Que lloro otra vez”

Alvar Enciso, primer centro en aquella primera selección española mundialista y capitan en el ultimo partido contra Escocia, confiesa que en su momento “lo vivieron con normalidad” y “que ha sido el paso de los años el que le ha ido dando importancia y le ha hecho darse cuenta del valor aquella participación”.

Su “dulce recuerdo”, “es el ambiente y la emoción en los enfrentamientos contra Escocia y Sudáfrica” y en la madurez que da el paso del tiempo denota un ligero pesar “porque quizás no lo disfrutaron todo lo que podían haberlo hecho”

Foto: Jean Francois Sánchez
Hemos leído en análisis de la victoria de ayer, que ni World Rugby ni Europe Rugby contaban con la posible clasificación de España (el presupuesto más bajo de todo el Mundial junto a Uruguay y el otro clasificado africano (Los Springboks comen aparte).

 

Ni ellos, ni la mayoría de nosotros, reconozcámoslo.

Lo deseábamos, pero hace un año parecía más un sueño, un clavo ardiendo al que aferrarse que una posibilidad probable.

Y además de que los nuestros tengan el nivel (condición necesaria), creo que la clave ha estado en dos aspectos, con protagonistas distintos, pero que se unieron el Domingo en Madrid, creando una tormenta perfecta que se llevó por delante a la selección de Rumania.

Por un lado, la fe del grupo. Han creído cuando muy pocos creían. Han trabajado en silencio y con corazón. Y nadie encarna mejor esta labor de grupo que su capitán Jaime Nava. El ha unido a un grupo de distintas procedencias, y les ha mantenido juntos siguiendo el rumbo fijado por un Santi Santos, tan discreto como concienzudo.

Foto: Rugby Spain

Alvar resalta “que este grupo ha demostrado en los dos partidos de Rusia y Rumania, ser muy sólido, muy fuerte” y tiene claro “que se merecen estar en el mundial”. Ambicioso con los pies en el suelo, habla de “amarrar el billete a Japón y pasar al siguiente nivel, que no es otro que trabajar en dotar a la selección de una mayor identidad con la liga que vemos cada domingo en nuestros campos” y huye del debate de nacionalidades, “los que están se lo han ganado”.

Alhambra Nievas, tiene una perspectiva más amplia que el resto de los mortales. Su experiencia internacional y el estar conviviendo con el rugby por todo el mundo semana tras semana, le hace ver las repercusiones a nivel internacional.

Cree “que ir al mundial es la posibilidad perfecta de reforzar la confianza de organismos y países en el trabajo del rugby español” y precisa la necesidad “de mejorar la estructura del rugby español tanto dentro como fuera del campo”.

Los Leones han hecho una gesta.

Una gesta que hay que rematar. Pero una gesta en si misma.

Desde la concentración de Rumanía (que venía con todo), se hablaba de victoria clara, y se vieron superados por la sinergia conjunta de un grupo que no iba a rendirse jamas (en palabras de Jesús Moreno  un grupo que “quería ganar mas que ellos”) y de 15600 espectadores “que febril la mirada” empujaban como el jugador 16.

Foto: Jean Francois Sánchez

15600 personas que querían ganar.

15600 personas que querían hacer historia, de nuevo.

15600 personas que simplemente querían….

…VOLVER.

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