El Sitio de mi recreo.

“Donde nos llevó la imaginación,
Donde con los ojos cerrados
se divisan infinitos campos,
Donde se creó la primera luz,
germino la semilla del cielo, azul,
volveré a ese lugar donde nací.”

 

 

Las buenas canciones le hablan a cada una de las personas que las escuchan porque son mitad locura y mitad verso

Pero cediendo todos un poco, podemos llegar a estar de acuerdo en que Antonio Vega habla de un lugar especial, quizás un lugar interior, donde ser uno mismo, un refugio seguro, algo puro, sin contaminar.

Eso es precisamente “La Central”, el sitio del recreo del rugby.

Un lugar donde el Rugby conserva su esencia como en muy pocos sitios.

Es un bar, con taburetes bajos, mesas y unos asientos rojos. Con una terraza en una calle de terrazas.
Hay un camarero, una cocinera, café, cerveza y tortilla.

Tu puedes entrar, tomar un café e irte, y la vida seguirá, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido (esa es para ti El Gran Oso Panda).

Todo muy normal.

Sí, es cierto que hay un motivo de decoración omnipresente, el rugby. Pero hasta ahí nada raro tampoco. Hay bares deportivos, o decorados con colores de equipos…tampoco es ningún secreto que es la sede del Club de Rugby El Salvador, así que el común de los mortales no vera más allá de las fotos de jugadores y las banderas y los trofeos.

La Central es todo eso y mucho más.

Y está a la vista.

Como los mejores trucos de magia todo sucede delante de tus ojos y no lo ves.

El camarero, es un camarero de verdad, pero no solo es eso. Entre tu café y el pincho del de al lado, Pablo Perez Martinez ha arreglado la fuga de agua en el piso de varios jugadores, hecho las reservas para el próximo viaje, recogido los pasaportes de 25 jugadores de 7 nacionalidades distintas y llamado al entrenador para decirle que esta todo ok.

El alma.

La cocinera es una cocinera de verdad, pero no solo es eso .No es la primera cara que ven los nuevos fichajes, pero es la primera que se les queda seguro. Tu imagínate ese muchacho de las antípodas, llegado al invierno pucelano, que no entiende el idioma o casi, entrando en la Central y Mari Perez plantándole dos besos y un pincho de tortilla que no se lo salta un gitano. ¡Eso son bienvenidas y no las de Florentino!.

El pegamento.

Al fondo en su mesa, ese señor que desayuna su tostada con aceite, no es un señor, es una institución, hasta cuando comenta el periódico desprende rugby.

El chico que toma su café a medio camino entre la barra y el bar, es un chico en edad y un señor en conocimientos. Es Rugby en su comportamiento y en su cabeza. Es entrenador de hecho y por convicción (Juan Carlos Perez Delgado).

Los dos jóvenes que desayunan apresuradamente no son estudiantes de intercambio, son JUGADORES que cogen fuerzas antes de ir al gym.

Las fotos de jugadores, no son solo fotos. Son una muestra de agradecimiento a los servicios prestados. Son una muestra de respeto. Un recordatorio de quien hace grande a un club con su esfuerzo.

Las banderas no son solo banderas, son tradición, de los mejores representantes de este deporte.

Y entre las paredes perlas de sabiduría. Parecen decoración, pero como ya sabéis cuando se trata de este bar………..

…no son solo eso!!!!

En la Central puedes ir a hablar de rugby, a ver un partido de rugby o simplemente a respirarlo.

Hay quien dice incluso que si estas callado y escuchando el tiempo suficiente hasta aprendes.

Gente del rugby de todo el país y del extranjero visita La Central.

Despierta curiosidad el santuario del rugby en la ciudad con más cultura de rugby de toda España.

Si Valladolid es la aldea de Asterix del rugby español, La Central Rugby Bar es el caldero de la poción mágica.

Solo allí puede entrar un niño pequeño después del colegio a por una bolsa de patatas y sentarse con él a darle conversación una institución del rugby nacional como Mónica Condeminas, mientras un director deportivo de DH mira la escena mientras piensa, Pero q Co.. me he perdido!!!!.

Es…La Central.

 

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here